La belleza de tu alma puede iluminarme en la noche más oscura la sonrisa de tus labios puede alegrarme en un día desafortunado pero saber que al terminar el día descansare a tu lado considero que es el regalo más grande que Dios pudo haberme dado

La belleza de tu alma puede iluminarme en la noche más oscura la sonrisa de tus labios puede alegrarme en un día desafortunado pero saber que al terminar el día descansare a tu lado considero que es el regalo más grande que Dios pudo haberme dado

    Tu nombre

Escribí tu nombre en la arena,
vino el mar y lo borró
Lo escribí en plata y oro,
pero el tiempo lo fundió.
Lo escribí entre las plantas,
y el aire lo marchito.
Nadie aguanta como yo,
que en el corazón lo llevo escrito,
y nadie lo borró.

    He pensado en ti, en tus labios y deseo, en tus ojos y silencio, en tus piel y sentimientos, y he decidido que te quiero, pero ni me hizo falta pensarlo.

He pensado en ti,
en tus labios y deseo,
en tus ojos y silencio,
en tus piel y sentimientos,
y he decidido que te quiero,
pero ni me hizo falta pensarlo.

    El valor de una sonrisa No cuesta nada, pero crea mucho. Enriquece a quienes la reciben, sin empobrecer a quienes la dan. Ocurre en un abrir y cerrar de ojos, y su recuerdo dura a veces para siempre. Nadie es tan rico que no la necesite y nadie tan pobre que no pueda enriquecerse por sus beneficios. Crea la felicidad en el hogar, alienta la buena voluntad en los negocios y es la contraseña de los amigos. Es descanso para los fatigados, luz para los decepcionados, sol para los tristes y el mejor antídoto contra las preocupaciones. Pero no puede ser comprada, pedida, prestada o robada, porque es algo que no rinde beneficio a nadie, a menos que sea brindada espontánea y gratuitamente. Y si encuentras a alguien que esté demasiado triste o cansado para darte una sonrisa, brindale una de las tuyas; porque nadie necesita tanto una sonrisa como aquél a quien ya no le queda ninguna que dar.

El valor de una sonrisa
No cuesta nada, pero crea mucho.
Enriquece a quienes la reciben, sin empobrecer a quienes la dan.
Ocurre en un abrir y cerrar de ojos, y su recuerdo dura a veces para siempre.
Nadie es tan rico que no la necesite y nadie tan pobre que no pueda enriquecerse por sus beneficios.
Crea la felicidad en el hogar, alienta la buena voluntad en los negocios y es la contraseña de los amigos.
Es descanso para los fatigados, luz para los decepcionados, sol para los tristes y el mejor antídoto contra las preocupaciones.
Pero no puede ser comprada, pedida, prestada o robada, porque es algo que no rinde beneficio a nadie, a menos que sea brindada espontánea y gratuitamente.
Y si encuentras a alguien que esté demasiado triste o cansado para darte una sonrisa, brindale una de las tuyas; porque nadie necesita tanto una sonrisa como aquél a quien ya no le queda ninguna que dar.

    Eres ilusión perdida

Eres ilusión perdida
que llena mi alma de llanto
nunca pensé en mi vida
llegar a quererte tanto.


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